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Administrar tu dinero es esencial ¡Aprende cómo!

Administrar tu dinero es esencial ¡Aprende cómo!

Conoce tus ingresos, controla tus gastos, planea tus metas y ahorra.
Nunca es tarde para aprender a manejar el dinero con el que cuentas. El uso y destino de tus recursos no puede ser un frecuente dolor de cabeza; por eso es necesario cambiar tus hábitos financieros y evitar llegar a fin de mes endeudado, porque tus ingresos no alcanzan para cubrir lo que debes.
 
La manera ideal de empezar a planear y organizar tus finanzas es mediante un presupuesto en el que coordines el pago de tus deudas u obligaciones, y al mismo tiempo, calcules con qué recursos cuentas para los gastos del día a día, sin necesidad de tener dinero extra o pedir prestado.
 
Para empezar a elaborar tu presupuesto, debes familiarizarte con algunos conceptos para hacerlo más sencillo:  
 
Ingresos: Es la plata que recibes con regularidad, cuya cantidad no suele cambiar en el corto plazo (el sueldo, un alquiler, arrendamiento o intereses).
 
Ingresos variables: No son constantes y no se pueden calcular con precisión ni en monto, ni en la periodicidad con que se reciben. Por ejemplo, las comisiones por venta o propinas.
 
Gastos: Son pagos constantes y compromisos que se deben cumplir (arriendo, cuota del carro, pago de servicios, entre otros). 
 
Gastos variables: Son los que se presentan con regularidad, pero cuyo valor cambia y no se puede controlar, por ejemplo, el transporte. En el presupuesto debes incluir otros gastos diarios o semanales que parecen insignificantes, pero que se repiten, suman y debilitan tus finanzas (gastos hormiga). 
 
Gastos discrecionales: Destinaciones específicas en las que tú controlas la cantidad a gastar (por ejemplo, ir una vez al mes a comer en un restaurante con tu pareja, organizar un paseo familiar o comprar un regalo para el cumpleaños de un ser querido). 
 
Ahorro: Es una parte del ingreso que no se destina al consumo, sino que se guarda para un corto, mediano o largo plazo. Es clave determinar el objetivo por el cual se ahorra (comprar un carro, una moto, pagar la universidad de un hijo, un viaje, el cumplimiento de una meta, entre otros). 
 
Ahora que ya tienes claros los conceptos, analiza tu situación financiera y determina el valor de tus ingresos, tus gastos y cuánto puedes destinar al ahorro. Cuando aprendes a llevar un registro y control de tus finanzas, reconoces cuánto te ganas y aprendes a prescindir de algunos gastos innecesarios.
 
Pronto te darás cuenta que es posible hacer rendir tu dinero para los recibos y todos los compromisos que adquieres. Realiza tu presupuesto, haz seguimiento y poco a poco mejorarás la capacidad de ahorro, y cumplirás tus metas.
 
Solo cuando organices tus gastos y obtengas una disciplina con la que puedas generar patrones de consumo, estarás listo para hacer planes de ahorro a corto, mediano y largo plazo, y podrás escalar un peldaño más en tu situación financiera.