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El primer sueldo, un sueño para unos, un alivio para otros

El primer sueldo, un sueño para unos, un alivio para otros

Seguramente unos de los momentos que nunca olvidarás será el día que te reconozcan financieramente los años de esfuerzo por tu conocimiento y talento.
Con tu primer sueldo, tal vez tengas ganas de adquirir todo lo que has deseado en mucho tiempo y no has podido comprar. Sin embargo, es importante sentarse a hacer cuentas y revisar hasta qué punto es positivo gastar todo el dinero en un día y la siguiente semana no tener nada en el bolsillo.
 
Para que esto no te suceda, debes aprender a hacer un presupuesto, planear y trazar metas. Esto te permitirá no desviar la atención a gastos innecesarios que pueden darse por la emoción del momento.
 
Registra el ingreso que recibirás, revisa si el salario incluye las prestaciones sociales o debes pagarlas, para que lo incluya dentro de los gastos mensuales. Ingresa en el presupuesto el dinero que requieres para cubrir el arriendo (si lo requieres), alimentación, transportes, vestuario adecuado para tu trabajo y otras actividades que requieras.
 
Evita el sobreendeudamiento, las llamadas compras ‘hormiga’, aprovecha las promociones y prioriza las compras.
 
Así mismo, contempla el rubro del ahorro que requieres para una meta que te hayas propuesto o simplemente para tenerlo disponible en caso de una emergencia. El éxito de este ejercicio está en que no gastes más dinero del que recibes. 
 
La importancia que desde un principio te empieces a forjar en el hábito del ahorro, radica en que más adelante no lo percibas como una obligación, sino como un gusto, dejando de lado el mito de ahorrar únicamente cuando te sobra dinero y, por el contrario, hacerlo pensando en tu futuro.