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Seguro mató a confianza

La opción de un seguro para tu vivienda, es la mejor manera de proteger la inversión de tu vida. Existen diferentes coberturas, valores y formas de pago.
 

Cuando adquieres tu vivienda propia, estás expuesto a diferentes situaciones que ponen en riesgo tu inversión, los principales asociados a la seguridad (robos, asonadas, eventos de orden público) y la eventual ocurrencia de desastres naturales (terremotos, inundaciones, incendios). En el mercado hay diferentes alternativas para asegurar tu hogar. Estas son ofrecidas por entidades especializadas (aseguradoras) y otras del sector financiero. Entre los planes ofrecidos hay unos básicos que te cubren daños de gran envergadura y te responden por el valor del inmueble (determinado por un avalúo).

Hay planes más integrales con pólizas que te cubren también los bienes que tienes dentro del hogar (muebles y electrodomésticos), además te cubren reparaciones locativas (arreglos eléctricos, de tuberías, de redes de gas, entre otros).

De acuerdo con la entidad que te asegura, los seguros se pueden pagar anual o mensualmente. Elige el que más te convenga.

Revisa aspectos como el detalle de las coberturas (porcentajes o límites y eventos específicos que cubre); los deducibles (porcentaje que como asegurado debes asumir en el caso del siniestro. Este oscila entre el 5% y el 10%); y los procesos de reclamación (documentación exigida y en qué plazos te responden).